Tumbando portones no se construyen puentes

26 02 2007

El otro día estuve leyendo una entrada sobre la controversia del dichoso portón de Ocean Park (que es viejita, lo sé, pero creo que todavía merece una discusión). En síntesis, llegaron unos ambientalistas y tumbaron un portón de una urbanización en Ocean Park, ya que ellos entienden que los residentes no obtuvieron los permisos pertinentes, y bloquearon el acceso a la playa con el portón. Yo opino que no estuvo bien tumbar ese portón. Claro está, muchos dicen que, como la Rama Judicial no les hizo caso, actuar de manera agresiva se justifica “para que les hagan caso”. Me parece un disparate este argumento, así que lo voy a desglosar a continuación.

Sería ingenuo negar que la violencia ha llevado al cambio en muchas ocasiones. No hay duda de que es un método bastante rápido para conseguir resultados. Sin embargo, entiendo que no debemos recurrir a ella a menos que el costo de no hacerlo sea tan alto que lo amerite (léase: detener un genocidio, detener a un asesino). El que un portón bloquee el acceso a la playa en Ocean Park, cuando hay decenas de rutas alternas, no amerita violencia, sin importar cuán ilegítimo e ilegal sea el portón.

Hay que tener mucho cuidado defendiendo una reacción violenta a algo “menor” como esto… ¿a qué le estamos dando el visto bueno? A recurrir a actos ilegales sin agotar los recursos disponibles en la Rama Judicial, ni más ni menos. Porque, a todas éstas, los sujetos tumbaron el portón sin siquiera tener un fallo de los tribunales, supuestamente porque no les hacían caso. Es el equivalente al niño que empieza a pegar gritos y patalear cuando no le prestan atención.

Quien debía determinar los pasos a seguir era un tribunal. Si el caso es tan clarito y transparente como dicen los ambientalistas, la corte va a ordenar la remoción del portón. Pero se le debe dar la oportunidad a la otra parte de defenderse. Al tumbar el portón, no sólo obviaron el proceso legal –que es la base de nuestra sociedad– sino que actuaron sin darle siquiera el beneficio de la duda a los residentes. Eso va en contra de todo lo que representa un sistema democrático.

Y es eso, precisamente, lo que debemos tener en mente cuando aplaudimos algo así. ¿A qué le estamos dando nuestro apoyo? ¿Qué precedente puede sentar un acto así, si no tiene consecuencias? Aquí el asunto no es quién tenía la razón; la pregunta debería ser, ¿debieron haber tumbado ese portón? Y la respuesta sensata, a mi entender, es que no, porque habían otras alternativas.





Enmiendas al Código Civil: Uniones homosexuales

13 02 2007

En 1997, la Legislatura ordenó la creación de una comisión permanente para revisar el Código Civil de Puerto Rico. El Código original data desde que la Isla era una colonia española, y ha sido enmendado tantas veces que se ha convertido en un conjunto desorganizado de leyes. En dicha revisión, se busca no sólo organizar el Código, sino modernizarlo.

El Códgo Civil está dividido en libros que reglamentan distintos aspectos de la vida del ciudadano puertorriqueño. El que sufriría enmiendas más controvertibles sería el Libro de la Familia, cuyo contenido es bastante obvio por su nombre. Entre los aspectos que han causado revuelo, el que más alebresta a los moralistas son las uniones de hecho entre parejas del mismo sexo.

Sobre las uniones de hecho, no veo cuál es el problema… soy bien liberal en ese aspecto. Si una pareja ha estado junta por varios años, opino que se le deberían otorgar los mismos derechos que a un matrimonio. Vamos, ¿qué institución está más desprestigiada hoy día que el matrimonio? Aparte del Gobierno, dudo que se pueda nombrar una. Más de la mitad terminan en divorcio, casi siempre por “diferencias irreconciliables”.

Y por favor… Decir que el matrimonio gay destruiría a la familia es ser ingenuo. Me parece que la familia nuclear y heterosexual que defienden estos moralistas ya está en ruinas, basta con ver las noticias para percatarse de ello. La violencia doméstica cobra vidas a diestra y siniestra, maltratan a los niños, se violan a las hijas (frecuentemente con el consentimiento de la madre)… ¿Qué puede hacer una pareja gay para empeorar el colorido expediente de la familia puertorriqueña? Absolutamente nada.

Quitando el pretexto de la destrucción de la familia, nos queda un solo argumento: que Dios no lo quiso así. Santo y bueno, excelente argumento para prohibir el matrimonio gay en las iglesias. Pero, como el Gobierno es (o debería ser) una institución secular, no veo qué tiene que ver lo que dice Dios con lo que debería decir el Código Civil. Este va a aplicar para todos los ciudadanos, sin importar credo. No creo que debamos prohibirle a un Ateo o a un Agnóstico que se case con alguien del mismo género únicamente porque la religión X lo dicte así.

Al presentarle este escrito a un compañero, ripostó lo siguiente:

“Los cristianos somos mayoría, en la democracia, la mayoría manda. Así que el Gobierno debería ser cristiano”

Este tipo de argumento me preocupa. Al Gobierno lo escoge la mayoría, eso es cierto; pero, una vez que es escogido, es el Gobierno de todos, no de la mayoría. Debe responder a las necesidades de todos, y proteger los derechos tanto de la mayoría como de la minoría. Uno de los derechos que garantizan la Constitución del ELA y la de Estados Unidos es la libertad de credo. Si imponemos leyes basadas en las creencias de la mayoría, obligamos a todos a seguir nuestras creencias. Eso es injusto, y antidemocrático.

Dudo que la Legislatura vaya a aprobar el Libro de la Familia como está. Incluso, no me extrañaría que rechacen la mayoría de las medidas consideradas “de avanzada”. Sin embargo, me parece bien que estén en el borrador, porque demuestra que no todos somos unos retrógradas, y que la mentalidad está cambiando, aun si es muy lentamente.





El Gran Combo se presenta en la UPR

8 02 2007

La plazoleta de la torre, intransitable; el bullicio, apenas tolerable… y ni hablar de la sordera al día siguiente.

Sin embargo, para muchos fue un precio más que razonable anoche, cuando el Gran Combo de Puerto Rico puso a bailar a la comunidad universitaria del recinto riopedrense de la Universidad de Puerto Rico (UPR) para celebrar la reapertura de su histórico Teatro.

Para ver algunas fotos del concierto, haga click aquí.





Propulsan medida que prohibiría fumar en lugares públicos

3 02 2007

Según el diario El Nuevo Día, la Asociación Puertorriqueña del Pulmón está poniendo bastante presión para que pase un proyecto de ley que prohibiría fumar en lugares públicos. Aunque ya existe legislación en Puerto Rico que prohíbe fumar en muchos lugares cerrados,  esta iniciativa me parece genial, ya era hora.

Yo no tengo nada en contra de los fumadores; cada quien decide lo que hace con su cuerpo. Pero no hay nada peor que estar caminando por un pasillo y pasar por al lado de un grupo de fumadores. Nariz irritada, ojos llorosos, ganas de toser… No hay derecho. Si ellos quieren hacerse daño con el cigarrillo, no hay problema, es su decisión, y la respeto. Pero que lo hagan en un lugar donde no obliguen a aquellos de nosotros que no fumamos a respirar su contaminación.

No me malinterpreten… Tengo amigos que son fumadores, y lo tolero. Pero es distinto estar dispuesto a tolerar a alguien fumando porque es amigo de uno a tener que calarse los efluvios de desconocidos cada vez que uno sale de un edificio, o está en un bar, etc. Tengo la esperanza de que, por lo menos, este proyecto ayude a minimizar esas desagradables experiencias.





Dos suicidios pintorescos en dos días

1 02 2007

Una noticia publicada por El Nuevo Día hoy habla sobre un hombre que se prendió fuego en su casa, y cuyas últimas palabras fueron “Aquí está el diablo”. Parece que la gente ya se está cansando de los suicidios clásicos en Puerto Rico, y buscan maneras cada vez más perturbadoras para quitarse la vida.

Según el escrito, se desconocen las razones que llevaron al hombre al suicidio, pero el hermano sostuvo que el occiso tenía problemas de alcohol y drogas. Lo que es seguro es que estaba mal de la cabeza.

Obviamente, alguien con uso de razón no piensa en el suicidio… y, a mi entender, lo mismo se puede decir sobre el que le pega a su mujer, quien mata a otro ser humano a propósito, etc. Con ver un pediódico, queda bien claro que hay mucha gente con problemas mentales en Puerto Rico (y en el mundo, si vamos al caso). Tal vez la solución para acabar con la ola de asesinatos que tiene a Puerto Rico alarmado no es activar la Guardia Nacional, sino ajustar la escala de valores, y ofrecer más servicios sicológicos para la gente que los necesita.

Basta con ver otra nota publicada hace un par de días, que informó sobre otro tipo que decidió suicidarse dentro de una iglesia, porque estaba al borde de la bancarrota. Vamos, hay maneras de lidiar con los problemas económicos… No quiere decir que sea fácil salir de ellos, pero el suicidio es una manera cobarde de hacerlo, y lo que hace es dejar a la familia en una situación aun peor. No me gusta juzgar los actos de los demás de esta manera… Pero alguien tiene que decirlo.

Lo único que puede hacer el Estado para minimizar el número de suicidios es ofrecer servicios de ayuda sicológica. Sin embargo, con el desastre que es el Gobierno en este momento, creo que con suerte activarán la Guardia Nacional y punto.