Una noticia publicada por El Nuevo Día hoy habla sobre un hombre que se prendió fuego en su casa, y cuyas últimas palabras fueron “Aquí está el diablo”. Parece que la gente ya se está cansando de los suicidios clásicos en Puerto Rico, y buscan maneras cada vez más perturbadoras para quitarse la vida.
Según el escrito, se desconocen las razones que llevaron al hombre al suicidio, pero el hermano sostuvo que el occiso tenía problemas de alcohol y drogas. Lo que es seguro es que estaba mal de la cabeza.
Obviamente, alguien con uso de razón no piensa en el suicidio… y, a mi entender, lo mismo se puede decir sobre el que le pega a su mujer, quien mata a otro ser humano a propósito, etc. Con ver un pediódico, queda bien claro que hay mucha gente con problemas mentales en Puerto Rico (y en el mundo, si vamos al caso). Tal vez la solución para acabar con la ola de asesinatos que tiene a Puerto Rico alarmado no es activar la Guardia Nacional, sino ajustar la escala de valores, y ofrecer más servicios sicológicos para la gente que los necesita.
Basta con ver otra nota publicada hace un par de días, que informó sobre otro tipo que decidió suicidarse dentro de una iglesia, porque estaba al borde de la bancarrota. Vamos, hay maneras de lidiar con los problemas económicos… No quiere decir que sea fácil salir de ellos, pero el suicidio es una manera cobarde de hacerlo, y lo que hace es dejar a la familia en una situación aun peor. No me gusta juzgar los actos de los demás de esta manera… Pero alguien tiene que decirlo.
Lo único que puede hacer el Estado para minimizar el número de suicidios es ofrecer servicios de ayuda sicológica. Sin embargo, con el desastre que es el Gobierno en este momento, creo que con suerte activarán la Guardia Nacional y punto.



