Enmiendas al Código Civil: Uniones homosexuales

13 02 2007

En 1997, la Legislatura ordenó la creación de una comisión permanente para revisar el Código Civil de Puerto Rico. El Código original data desde que la Isla era una colonia española, y ha sido enmendado tantas veces que se ha convertido en un conjunto desorganizado de leyes. En dicha revisión, se busca no sólo organizar el Código, sino modernizarlo.

El Códgo Civil está dividido en libros que reglamentan distintos aspectos de la vida del ciudadano puertorriqueño. El que sufriría enmiendas más controvertibles sería el Libro de la Familia, cuyo contenido es bastante obvio por su nombre. Entre los aspectos que han causado revuelo, el que más alebresta a los moralistas son las uniones de hecho entre parejas del mismo sexo.

Sobre las uniones de hecho, no veo cuál es el problema… soy bien liberal en ese aspecto. Si una pareja ha estado junta por varios años, opino que se le deberían otorgar los mismos derechos que a un matrimonio. Vamos, ¿qué institución está más desprestigiada hoy día que el matrimonio? Aparte del Gobierno, dudo que se pueda nombrar una. Más de la mitad terminan en divorcio, casi siempre por “diferencias irreconciliables”.

Y por favor… Decir que el matrimonio gay destruiría a la familia es ser ingenuo. Me parece que la familia nuclear y heterosexual que defienden estos moralistas ya está en ruinas, basta con ver las noticias para percatarse de ello. La violencia doméstica cobra vidas a diestra y siniestra, maltratan a los niños, se violan a las hijas (frecuentemente con el consentimiento de la madre)… ¿Qué puede hacer una pareja gay para empeorar el colorido expediente de la familia puertorriqueña? Absolutamente nada.

Quitando el pretexto de la destrucción de la familia, nos queda un solo argumento: que Dios no lo quiso así. Santo y bueno, excelente argumento para prohibir el matrimonio gay en las iglesias. Pero, como el Gobierno es (o debería ser) una institución secular, no veo qué tiene que ver lo que dice Dios con lo que debería decir el Código Civil. Este va a aplicar para todos los ciudadanos, sin importar credo. No creo que debamos prohibirle a un Ateo o a un Agnóstico que se case con alguien del mismo género únicamente porque la religión X lo dicte así.

Al presentarle este escrito a un compañero, ripostó lo siguiente:

“Los cristianos somos mayoría, en la democracia, la mayoría manda. Así que el Gobierno debería ser cristiano”

Este tipo de argumento me preocupa. Al Gobierno lo escoge la mayoría, eso es cierto; pero, una vez que es escogido, es el Gobierno de todos, no de la mayoría. Debe responder a las necesidades de todos, y proteger los derechos tanto de la mayoría como de la minoría. Uno de los derechos que garantizan la Constitución del ELA y la de Estados Unidos es la libertad de credo. Si imponemos leyes basadas en las creencias de la mayoría, obligamos a todos a seguir nuestras creencias. Eso es injusto, y antidemocrático.

Dudo que la Legislatura vaya a aprobar el Libro de la Familia como está. Incluso, no me extrañaría que rechacen la mayoría de las medidas consideradas “de avanzada”. Sin embargo, me parece bien que estén en el borrador, porque demuestra que no todos somos unos retrógradas, y que la mentalidad está cambiando, aun si es muy lentamente.


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5 respuestas

15 02 2007
angel

Totalmente deacuerdo.

17 02 2007
eugenio

Iba a escribir sobre ésto para ya lo dijiste todo.

En la democracia la mayoría manda, pero no aplasta. El que un grupo sea mayoría no le da derecho a ser tirano. Bajo esa premisa, mañana pueden realizar un referéndum para decidir si es conveniente volver a esclavizar a los negros…espero que ninguno de los legisladrones lea ésto.

Saludos

20 02 2007
Daniel P.

Saludos:

Gracias a ambos por sus comentarios.

Eugenio:

Eso mismo te iba a decir, no les des ideas. Hahaha.

4 03 2007
TATIANNA

ES LAmentable que todavia tengan una mentalidad tan retrograda. !!!

24 09 2007
Javier Méndez

Es lamentable que Tatiana usa las letras mayúsculas. Algo más, mientras ustedes piensan en los llamados ‘derechos humanos’, suprimen los derechos humanos de la mayoría del pueblo de Puerto Rico.

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