El otro día estuve leyendo una entrada sobre la controversia del dichoso portón de Ocean Park (que es viejita, lo sé, pero creo que todavía merece una discusión). En síntesis, llegaron unos ambientalistas y tumbaron un portón de una urbanización en Ocean Park, ya que ellos entienden que los residentes no obtuvieron los permisos pertinentes, y bloquearon el acceso a la playa con el portón. Yo opino que no estuvo bien tumbar ese portón. Claro está, muchos dicen que, como la Rama Judicial no les hizo caso, actuar de manera agresiva se justifica “para que les hagan caso”. Me parece un disparate este argumento, así que lo voy a desglosar a continuación.
Sería ingenuo negar que la violencia ha llevado al cambio en muchas ocasiones. No hay duda de que es un método bastante rápido para conseguir resultados. Sin embargo, entiendo que no debemos recurrir a ella a menos que el costo de no hacerlo sea tan alto que lo amerite (léase: detener un genocidio, detener a un asesino). El que un portón bloquee el acceso a la playa en Ocean Park, cuando hay decenas de rutas alternas, no amerita violencia, sin importar cuán ilegítimo e ilegal sea el portón.
Hay que tener mucho cuidado defendiendo una reacción violenta a algo “menor” como esto… ¿a qué le estamos dando el visto bueno? A recurrir a actos ilegales sin agotar los recursos disponibles en la Rama Judicial, ni más ni menos. Porque, a todas éstas, los sujetos tumbaron el portón sin siquiera tener un fallo de los tribunales, supuestamente porque no les hacían caso. Es el equivalente al niño que empieza a pegar gritos y patalear cuando no le prestan atención.
Quien debía determinar los pasos a seguir era un tribunal. Si el caso es tan clarito y transparente como dicen los ambientalistas, la corte va a ordenar la remoción del portón. Pero se le debe dar la oportunidad a la otra parte de defenderse. Al tumbar el portón, no sólo obviaron el proceso legal –que es la base de nuestra sociedad– sino que actuaron sin darle siquiera el beneficio de la duda a los residentes. Eso va en contra de todo lo que representa un sistema democrático.
Y es eso, precisamente, lo que debemos tener en mente cuando aplaudimos algo así. ¿A qué le estamos dando nuestro apoyo? ¿Qué precedente puede sentar un acto así, si no tiene consecuencias? Aquí el asunto no es quién tenía la razón; la pregunta debería ser, ¿debieron haber tumbado ese portón? Y la respuesta sensata, a mi entender, es que no, porque habían otras alternativas.




[...] Daniel Pimentel, un amigo de la Universidad escribió un artículo, “Tumbando portones no se construyen puentes” en su blog, Tangente Informativa, en reacción a éste. Categorizado en: Tinta Digital, [...]