El tema de moda en la Isla últimamente –al menos en lo que a política se refiere– ha sido la unicameralidad. Me parece que, aunque ha dado vueltas, todavía se le puede sacar alguito de jugo.
Según el Partido Nuevo Progresista (PNP), la decisión de implantar la unicameralidad no cuenta porque votaron “cuatro gatos”. Me parece el argumento más ridículo y antidemocrático que hay. La convocatoria para votar fue abierta; es decir, todos tuvieron la oportunidad de ir a las urnas sobre el asunto. Obviamente, un sector significativo decidió no hacerlo, y están en todo su derecho. Sin embargo, al no participar, permiten que los demás tomen decisiones por ellos. Venir ahora a querer anular o ignorar un referendum porque votó poca gente es totalmente deshonesto.
Sin embargo, no es la primera vez que el PNP se pasa el mandato popular por áreas discretas. Vale la pena recordar que el senador Pedro Rosselló es un legislador ilegítimo, que usurpó un escaño en la Cámara Alta, reemplazando a un candidato que el pueblo de Arecibo había escogido. Sin embargo, no fue suficiente; además, quería ser presidente del cuerpo, y el Partido penalizó a los legisladores estadistas que no se prestaron para la burla al sistema que tenía planeada Rosselló (dicho sea de paso, los “Auténticos” están llevando a tribunales a la colectividad por eso mismo, según El Nuevo Día).
No estoy diciendo que Rosselló no tenga sus méritos; siempre le he dado crédito por ser el que comenzó muchos de los proyectos que valen la pena en esta Isla hoy día durante su gestión como Gobernador. Sin embargo, la gente cambia, y muchas veces ese cambio no es bueno. En el caso de “El Mesías”, se ha convertido en un payaso. Y como todos los payasos, tiene a sus fanáticos.
¿Tiene futuro la unicameralidad? Tal vez, en mediano o largo plazo. ¿Estoy a favor de la unicameralidad? No necesariamente, creo que si dos cuerpos no resuelven, tener uno no va a mejorar las cosas. Sin embargo, lo que opine o deje de opinar no quita que hubo un referendum, y ganó la unicameralidad. Ese voto se debe respetar, o se podría sentar un precedente que diga que la abstinencia electoral es un buen método para invalidar unas elecciones. Imagínese si pasara algo semejante en elecciones para la Gobernación; ¿sería válido el mismo argumento? Por supuesto que no.



