La Unicameralidad: Un mandato popular que se debe respetar.

30 03 2007

El tema de moda en la Isla últimamente –al menos en lo que a política se refiere– ha sido la unicameralidad. Me parece que, aunque ha dado vueltas, todavía se le puede sacar alguito de jugo.

Según el Partido Nuevo Progresista (PNP), la decisión de implantar la unicameralidad no cuenta porque votaron “cuatro gatos”. Me parece el argumento más ridículo y antidemocrático que hay. La convocatoria para votar fue abierta; es decir, todos tuvieron la oportunidad de ir a las urnas sobre el asunto. Obviamente, un sector significativo decidió no hacerlo, y están en todo su derecho. Sin embargo, al no participar, permiten que los demás tomen decisiones por ellos. Venir ahora a querer anular o ignorar un referendum porque votó poca gente es totalmente deshonesto.

Sin embargo, no es la primera vez que el PNP se pasa el mandato popular por áreas discretas. Vale la pena recordar que el senador Pedro Rosselló es un legislador ilegítimo, que usurpó un escaño en la Cámara Alta, reemplazando a un candidato que el pueblo de Arecibo había escogido. Sin embargo, no fue suficiente; además, quería ser presidente del cuerpo, y el Partido penalizó a los legisladores estadistas que no se prestaron para la burla al sistema que tenía planeada Rosselló (dicho sea de paso, los “Auténticos” están llevando a tribunales a la colectividad por eso mismo, según El Nuevo Día).

No estoy diciendo que Rosselló no tenga sus méritos; siempre le he dado crédito por ser el que comenzó muchos de los proyectos que valen la pena en esta Isla hoy día durante su gestión como Gobernador. Sin embargo, la gente cambia, y muchas veces ese cambio no es bueno. En el caso de “El Mesías”, se ha convertido en un payaso. Y como todos los payasos, tiene a sus fanáticos.

¿Tiene futuro la unicameralidad? Tal vez, en mediano o largo plazo. ¿Estoy a favor de la unicameralidad? No necesariamente, creo que si dos cuerpos no resuelven, tener uno no va a mejorar las cosas.  Sin embargo, lo que opine o deje de opinar no quita que hubo un referendum, y ganó la unicameralidad. Ese voto se debe respetar, o se podría sentar un precedente que diga que la abstinencia electoral es un buen método para invalidar unas elecciones. Imagínese si pasara algo semejante en elecciones para la Gobernación; ¿sería válido el mismo argumento? Por supuesto que no.





The Onion: ¿Periodismo fatuo, o espejo de una realidad fatua?

25 03 2007

En mi chequeo matutino de los medios de comunicación, casi siempre incluyo a la página electrónica de noticias The Onion. Aunque no es un medio de comunicación, es la parodia más cercana que existe de uno. Con titulares como “Bush announces Iraq exit strategy: ‘We’ll go through Iran’” y “Senate wins fight to lower allowable amperage levels on detainees’ testicles“, The Onion (de ahora en adelante TO) logra una de las cosas más difíciles: ridiculizar a un Gobierno que ha hecho de todo para desprestigiarse a sí mismo.

 Claro está, no falta quien critique a TO, precisamente porque, a diferencia de otras parodias como The Daily Show y The Colbert Report, ambos de Comedy Central, imitan el estilo periodístico bastante bien. Incluso hay aquellos que critican al “periodismo cómico” porque está ganando notoriedad en los medios “serios”. Yo opino que la culpa no la tiene TO, sino los medios que lo citan.

Vale preguntarse, sin embargo, si lo que hay en los medios de comunicación que se consideran serios no es un circo. Fueron ellos los que facilitaron la campaña del presidente Bush para ir a Irak, al prestarse para difundir rumores sobre las dichosas armas de destrucción masiva. Incluso hoy día, alimentan la paranoia colectiva con reportajes que dicen, una y otra vez, que las medidas de seguridad nunca son suficientes para evitar el próximo ataque terrorista en suelo estadounidense.

Y cuando no son perros falderos del Gobierno, se obsesionan con ridiculeces como todo este asunto de Anna Nicole Smith. CNN parecía E! Entertainment Television, dedicándole cantidades absurdas de tiempo a la investigación de la muerte de Smith, luego al pleito legal para determinar dónde sería enterrada, y, ahora, a la controversia sobre la paternidad de su hija, donde un grupo de oportunistas están luchando a ver quién se queda con la herencia al fin y al cabo. Parece un “reality show”cualquiera el asunto.

Por eso no me preocupa incluir a The Onion entre las páginas “noticiosas” que reviso. Cuando lo que reportan los medios de comunicación es basura, es mejor leer falsedades que se autodenominan como tal que ridiculeces que se hacen pasar por noticiosas.





El periodismo ciudadano: ¿El fin del oficio periodístico?

23 03 2007

Hoy día está de moda el “periodismo ciudadano”, un experimento en noticias donde cualquiera puede ser periodista. Los medios de comunicación en Puerto Rico no se han quedado atrás, y ya el periódico El Nuevo Día, además de tener blogs para sus periodistas y comentarios para los usuarios, ha inaugurado una sección en su página electrónica dedicada a lo que sometan sus lectores.

El concepto no suena mal, dirán algunos, siempre y cuando se corrobore la información. Sin embargo, hay un problema con semejante aseveración. Si cualquiera puede ser periodista, ¿dónde quedan aquellos que estudiaron la carrera?

El periodismo, como cualquier otro oficio, tiene sus características particulares. Requiere un conocimiento en cuanto al manejo responsable de la información, y, por supuesto, tiene un estilo muy particular en cuando a la redacción. Igualmente, un periodista debe tener muy clara la cuestión de la ética (aunque haya algunos hoy día que no sepan nada al respecto), y debe conseguir el balance entre ser incisivo, pero cordial; estar suficientemente cerca de las fuentes de información para conseguir la primicia, pero suficientemente lejos para publicarla; y mantener un balance entre el fin social que tiene el oficio, y las presiones económicas dentro del medio de comunicación.

Precisamente por tratarse de un asunto delicado existen programas de periodismo en las universidades. Sin embargo, al no existir la colegiación de los periodistas en Puerto Rico, podría parecer que, en efecto, cualquiera puede ser periodista.

Ahora bien, existe el otro extremo, que es el de los periodistas que le tienen terror a la interactividad con su audiencia, y más aún a dejar que se involucre el ciudadano en la producción de noticias. Como dicen por ahí, los extremos son malos; hay que estar bastante inseguro para tenerle miedo a la “competencia” de gente sin preparación en las comunicaciones.

Dudo que el periodismo ciudadano vaya a reemplazar al oficio. Me parece que, a largo plazo, se balancearán, pero no sin que el oficio periodístico sufra transformaciones drásticas, igual que los periódicos no desaparecieron con la llegada de la Internet. Sufrirá cambios, sin duda; pero no desaparecerá.





¿Acaso hay que estar borracho para pasarla bien?

6 03 2007

El diario El Nuevo Día publicó ayer una nota sobre un joven que casi se mata en Viejo San Juan, porque intentó caminar sobre una de las murallas que divide a la ciudad amurallada del barrio La Perla, y se cayó. Obviamente, el sujeto estaba ebrio, y venía de caerse a palos en algún negocio del área.

También ayer, el periódico Primera Hora tuvo una noticia sobre una mujer que perdió a su marido y a sus dos hijas cuando un universitario chocó contra el automóvil en el que iban. Por supuesto, el individuo manejaba en estado de embriaguez, porque estuvo celebrando el fin de sus exámenes finales.

Basta con ir a cualquier reunión más o menos movida para ver que el alcohol está por todas partes; tal parece que, sin alcohol, no hay fiesta. Tal vez esa aseveración nos esté diciendo que algo anda mal, sobre todo cuando vemos, día a día, el saldo que tiene el consumo irresponsable de bebidas alcohólicas.

Las campañas gubernamentales ya no saben qué decir. Han intentado convencer al ciudadano de que pase la llave; le han dicho que, si maneja ebrio, va preso; incluso, lo último es mostrarle al espectador la escena de un accidente. Sin embargo, la gente sigue manejando borracha, y sigue matándose. Y, peor aún, sigue matando a quien no tiene culpa.

¿Cuándo entenderá la gente que no es necesario emborracharse para pasarla bien? Tiene que haber autocontrol por parte de los ciudadanos, o, de lo contrario, van a seguir causando tragedias a diestra y siniestra.





El Gobernador de Puerto Rico niega un segundo cierre gubernamental

1 03 2007

 

“Yo no creo en un nuevo impuesto para el consumo… y no voy a firmar una ley que tenga un nuevo impuesto al consumo”.

Esas fueron las palabras de Aníbal Acevedo Vilá, ante imputaciones de otro candidato que vaticinaba, cual Nostradamus boricua, el famoso “sales tax” que el Gobernador firmaría dos años después sin que le temblara el pulso.

Ahora el Primer Mandatario dijo, en el Foro sobre el Crédito de Puerto Rico, que no habrá un cierre gubernamental, luego que los recaudos mediante el Impuesto sobre Ventas y Uso (IVU) estuvieron $30 millones por debajo de los $240 millones esperados. “Podemos confirmar que vamos a terminar el año 2007 sin una crisis fiscal y, más importante aún, sin ningún cierre gubernamental”, afirmó el Gobernador. Pero, si vemos su récord histórico, su credibilidad no está por los cielos.

Sin embargo, no hay que remontarse al pasado lejano para constatar que el “Puerto Rico de primera” que prometió Acevedo Vilá a la ciudadanía es un espejismo. Un cierre gubernamental y la dimisión casi periódica de algún miembro de su Gabinete bastan para confirmar que, por no decir otra cosa, las expectativas del Primer Mandatario no se han cumplido en lo que lleva de cuatrienio.

Estoy seguro que, a estas alturas, los populares que están leyendo este artículo me están mentando la madre. Sin embargo, quiero aclarar desde ya que ni soy penepé, ni soy pipiolo. Soy, digamos, un ciudadano preocupado. Aunque no participo en la política puertorriqueña (no voto, soy extranjero), las decisiones del macaco con ropa (en este caso, con trajes carísimos) de turno en la Fortaleza me afectan directamente, por ser residente en la Isla.

Esperemos que Acevedo Vilá esté en lo correcto, pero digamos que no tengo muchas esperanzas al respecto.