Hoy en un seminario de ética al que asisto surgió una controversia interesante:
Digamos que tienes una hermana menor. Si la joven, de 15 años, estuviese teniendo relaciones sexuales con un hombre de 27, ¿se lo dirías a tus padres?
Hubo opiniones encontradas sobre el asunto. Algunos decían que lo que haga la chica no era problema de ellos, y menos de sus padres. Otros (entre ellos yo) opinaron que la joven no tiene la edad para tomar ese tipo de decisiones, en parte porque no puede asumir ningún tipo de responsabilidad si su decisión tiene consecuencias. Ciertamente hay que respetar el derecho a tomar ciertas decisiones y a la privacidad que tiene la chica, pero cabe preguntarse si una joven de 15 años puede consentir responsablemente a acostarse con el sujeto (y optar por no decirle a sus padres) cuando quien paga si hay consecuencias son los representantes.
No quiero que me malinterpreten; no soy moralista para nada, y entiendo que a los 15 ya se tiene el juicio para tomar este tipo de decisiones. Sin embargo, tampoco podemos ser ingenuos: este tipo de decisión lleva consigo unas posibles consecuencias que no afectan nada más a la joven, sino a sus padres. Hay carifrescos por ahí que dicen que es problema de los padres bregar con las consecuencias de la irresponsabilidad de sus hijos… pero se oponen a que los padres tengan el derecho de saber sobre la relación o de prohibir que se lleve a cabo.
Hay un problema bien significativo con ese razonamiento. Porque sonará muy “cool” y progresista decir que se defiende a la chica, pero si queda encinta, ella no puede asumir responsabilidad por sus acciones a los 15 años: quienes se joden son los padres. Así que, a mi parecer, tienen todo el derecho del mundo a saber lo que hace su hija y a imponerle restricciones para protegerse, porque son responsables legalmente por las metidas de pata.
Por ende, entiendo que una chica (o un chico, porque ciertamente se pueden invertir los roles) puede empezar a tener derechos pleno de tomar decisiones sólo cuando sea capaz de lidiar con las consecuencias de sus actos. Si a los 21 años decide quedar preñada (o preñar a alguien), es otra cosa. Los padres le pueden exigir que asuma responsabilidad y trabaje para mantener a su retoño. Pero mientras los padres se vean obligados a asumir la responsabilidad porque los hijos no pueden hacerlo, es absurdo argumentar que no tienen cartas en el asunto.




Por eso instale mi blog. Cansado del pendejismo paisajista, el endemismotrasnochado,
y la absurda actitud contemplativa hacia la biodiversidad, la ecologia y el medioambiente. Basta de tanta pendejada inutil.